EL
CINE PALERMO
Don Manuel Táger Samos era
hijo del libanés Eduardo Táger Darush y de María Candelaria Samos, quienes,
también, procrearon a: Enriqueta, Eduardo, Guillermo, Manuel, Miguel y Carlos
(todos fallecidos).
Cuando comenzaron con este
proyecto, tenían un solo proyector, por lo que, había que esperar a que
terminara el carrete para el cambio del siguiente rollo. Por lo regular, se
exhibieron películas mejicanas, como el Peñón de las ánimas y muchas más, que ahora
se conocen como las películas del Cine de Oro Mejicano, donde actuaron. Jorge
Negrete, María Félix, Pedro Armendáriz, Pedro
Este primer proyector era manejado
por Carlos Obando, quien después se casó con Marcela Melchor Díaz, ahijada e
hija de crianza de doña Flora Pinelo, esposa de don Manuel Táger Samos, quien
la crió desde muy pequeña y quien se encargó de la venta de boletos.
EL
CINE PALERMO
El
terreno donde se ubicó el Cine Palermo en el barrio La Ermita era propiedad de
don Carlos Díaz Ozaeta, por lo que, don Manuel Táger se lo cambió por otro, que
tenía en Santa Elena de similares dimensiones, donde se ubicó el restaurante “Viva
Zapata”. El terreno era rectangular y tenía una superficie similar al otro, de 30 X 15 metros.
EL
EDIFICIO
EL
MOBILIARIO
El
cine tuvo butacas apropiadas, con una capacidad para 300 personas, donde 200 se
ubicaban en la planta baja y otras 100 en un palco de terraza o altillo, que se
había construido para colocar los proyectores. Doscientas butacas eran pulman y
100 de madera.
El
cine se construyó ex profesamente para albergar este local; tuvo su taquilla
donde se vendían los boletos o tickets, que estuvo a cargo de Fernando Vásquez.
Doyo
Cohuooj Méndez fue portero del segundo nivel. Tuvo cortinas laterales para
evitar que el sonido rebotara. La puerta
la controlaba Francisco Castellanos (Paco Cashasha).
¿Qué cargo ocupó Guillermo Pinelo?
LOS
PROYECTORES CINEMATOGRÁFICOS
En
un principio, el Cine Palermo utilizó dos proyectores marca Súper Simplex
americanos, que medían 0.80 metros de altura y se colocaban sobre un taburete o
mesa. Estos fueron robados y vendidos en
Belice. A los pocos años, don Manuel Táger,
los substituyó por dos proyectores marca Holmed, que traían luz de Zenón, que
compró al dueño del Cine Lux.
Los
retroproyectores estaban nítidos. El costo de estos aparatos fue de $ 35,000.00
(treinta y cinco mil dólares cada uno).
LA
BOMBILLA DE LOS PROYECTORES
La
bombilla utilizada por estos proyectores constituía un elemento esencial y
delicado porque proyectaban una imagen nítida, además eran caras. La bombilla
tenía un costo de Q 1,800.00 a Q 2,000.00.
Estos aparatos tenían un artefacto
que medía las horas de trabajo de las bombillas, porque su duración era de
2,000 horas. Esto con el fin de comprarlas con antelación. En una oportunidad
se vieron obligados a comprarlas en Mérida, México. Calín Vásquez aprendió a
cambiar estas bombillas y fue muy diestro en remendar las películas que se
reventaban.
LA
PANTALLA
Fue
comprada conjuntamente con los proyectores y tenía una dimensión de 12 metros de
largo X 4 metros de ancho = 48 m². Era plástica, con hoyitos y ligeramente
curva para evitar la reflexión de la luz. Desde cualquier ángulo de la sala de
cine se miraba nítidamente
LOS
PROYECTORISTAS
Los
proyectores Holmed medían aproximadamente 1.90 m de altura y para su
instalación vino el técnico Rodolfo Ramírez de la Capital para instruir al
proyectorista. Este señor ya estaba entrado en años, era alto, delgado y con
pelo blanco; fue quien enseñó en su manejo a Tomás Corzo. El primer proyectorista fue Yayo, quien también
fabricaba los cucos, negocio de don Manuel Tager. El nuevo cinematógrafo
lo manejó únicamente Carlos Vásquez Kilkán, (Calín) y por último Gustavo
castellanos
Otra
de las personas que manejó estos proyectores fue Christian Bollman.
Estos
utilizaban un transformador cada uno, que había que encenderlos con cinco
minutos de antelación, antes de prender los proyectores; los cuales medían 80 centímetros
de largo, X 50 cm de alto X 40 cm de ancho.
Esta
innovación se dio en el año 1978-79, aproximadamente.
Armando
Pinto Araujo (El Mejicano), se hizo, también, cargo de la administración y
funcionamiento de este cine por un mes, mientras don Manuel Táger viajó a la
capital por problemas de salud.
EL
SONIDO SENSURROUND
Era
de marca Electro voice, y utilizaba tres columnas de bocinas: una se usaba en medio
y dos laterales. Este sonido imitaba sonidos auténticos con efectos especiales
de un terremoto, cañones, balas, etc., como si se estuviera viviendo el
acontecimiento. Este sonido se estrenó en Guatemala con la película “Earthquake”
(Terremoto), que causó gran expectación y comentarios entre los cinéfilos,
porque parecía que se estuviese viviendo el espectáculo del fenómeno telúrico real.
Se
cuenta que, algunas personas que presenciaron la película, vieron y oyeron las
secuelas del terremoto como si fuera real, sintiendo el impacto, por lo que, salieron
corriendo fuera del cine, al creer que estaba ocurriendo este fenómeno telúrico
en la vida real. Este sonido, no solamente, imitaba este fenómeno, sino, otros
similares como armas de guerra, trote de caballos y ruidos y sonidos especiales.
Se usaban tres columnas de bocinas, como referimos anteriormente: dos laterales
y una en medio. La de en medio tenía dos bocinas de 18 pulgadas (abajo), le
seguían dos de 12’’ y un gran twitter arriba. En cambio las laterales, tenían
una de 15’’ (abajo), una de 12’’ que le seguía y arriba contaban con un twitter
cada una.
LA
ENERGÍA ELÉCTRICA
Durante el tiempo que se
utilizaron los proyectores Súper Simplex se aprovechada la energía eléctrica
que brindaba el Instituto Nacional de Electrificación, INDE, el cual, no era
tan eficiente, porque daba lugar a que los altibajos del fluido
Estas
fluctuaciones han sido la causa del daño de los aparatos electrodomésticos e
industriales, y donde, DEORSA como empresa generadora nunca se hace cargo de
estos daños.
El
generador que se compró para subsanar estos males causados por el mal servicio
de energía eléctrica, era marca Lister, de 9 kilovatios y se adquirió en la
Empresa Tecún y utilizaba 4 baterías para arrancarlo. Este generador vino protegido
con una jaba[1]
especial y lo trajo un camión de don Calín Díaz, de los que usaba para traer
cerveza. El técnico que vino se llamaba Rodolfo Ramírez.
LOS
SANITARIOS
Este
cine contaba en su interior con servicio de toilette para damas y otro para caballeros.
El toilette para damas contaba con dos sanitarios y un espejo grande, y el de
caballeros con dos sanitarios y dos mingitorios.
LA
RENTA DE PELÍCULAS
La
renta de las películas se efectuaba a través de tres casas comerciales en la
capital. Esta casa surtía, no solo a los
cines de la capital, sino, a los de todo el país:
1.
PELIMEX: rentaba películas mejicanas
2.
Guillermo Álvarez: rentaba películas a los
cines Popular, Tikal y Tropical.
3.
Rosemberg: representante de Cinerama
Americana alquilaba las películas de los
cines Lux y Cápitol y de sexo.
LAS
PELÍCULAS MÁS TAQUILLERAS
Las
películas más taquilleras fueron las de Terminator, de Chuc Norris, Bruce Lee y
las de adultos III, La Ley de Monte, de Vicente Fernández y las de los
Albañiles I, II y III, de la India María etc. Las películas clásicas como los
10 Mandamientos, Ben Hur, Espartaco, Los Cañones de Navarone, etc., tuvieron su
público selecto. Las películas de Cantinflas: Si yo fuera diputado, El Profe,
etc. Las de la India María fueron, también, muy taquilleras:
El
precio de entrada fluctuaba entre dos y tres quetzales (Q 2.00 y Q 3.00).
EL
TRANSPORTE DE LAS PELÍCULAS
Al
principio se utilizó el aéreo brindado por la Empresa AVIATECA, pero como este resultó
no funcional por la hora de devolver las películas, se contrató la Empresa
Fuente de Norte. Las películas se contrataban los viernes y sábados que eran
los estrenos, con una función en la tarde y otra en la noche. El domingo y
lunes era, también, días de función, quedando el jueves para las películas de
adultos o porno. Don Manuel siempre fue muy cuidadoso al exigir a los expendedores
de boletos de no venderles a los niños para este tipo de películas.
El
encargado de recoger y llevar las películas fue Luis Trujillo, esposo de doña
Carmita, (La Turca), que tenía un pick up para llevar la mercadería.
Cuando falleció don Manuel Tager Samos
correspondió a su nieto manuel Eduardo Tager Ozaeta ir a recoger y llevar las
películas a la empresa Fuentes del Norte cuando tenía apenas 11 años, a las
cinco de la tarde iba a controlar la limpieza del cine, vender los tyckets y se
encargaba de llevar el dinero de las entradas a su casa. En algunas
oportunidades lo acompañaba Genaro (Nayo) Toraya) En este tiempo tenía una
pequeña motocicleta Jamaha, Veluda.
LA
PROPAGANDA
Ya
no se utilizaron cartelones, como los utilizados en los cines de Flores y el
antiguo de San Benito, sino, se hacía a través de la Radio Petén, sin embargo,
tenía dos bocinas de intemperie donde se amenizaba con música, especialmente
del compositor petenero Valentín del Valle Góngora, que le gustaba a don Manuel.
Calín Kilkán anunciaba: “El monstruo de los grandes espectáculos, El Cine
Palermo, anuncia la película La Ley del Monte del gran Vicente Fernández”.
El
primer cine que funcionó en el Teatro Municipal de Flores, tenía una bocina de
intemperie en el segundo nivel del lado externo, frente al lado lateral de la
iglesia, donde nunca faltó la canción “Como un Perro” de María Victoria.
EL
OCASO DEL CINE PALERMO
Fueron
muchas las causas del ocaso, siendo, la principal, la creciente del lago Petén
Itzá en 1985, aproximadamente, que hizo imposible seguirlo utilizando. Este
cine se ubicaba en las riveras del lago Petén Itzá. Cuando la creciente comenzó
y no era mucha, se seguía utilizando, por lo menos, las butacas que quedaban en
lo alto, porque las primeras filas estaban inundadas. Esto daba lugar a la
explosión de zancudos. La creciente dio lugar a que ya no se utilizara la Playa
Real, sino la Playa de Lelo Franco, que quedaba más cerca del cine.
Para
sacar el agua del cine, con Manuel Tager adquirió tres bombas succionadoras. Su
nieto Manuel Tager Ozaeta fue el encargado de manejar estas bombas por largos
meses, mientras duró esta creciente.
Otra
de las causas del ocaso del cine, fue la violencia que se vivía, cuando el
ejército comenzó a reclutar adolescentes, jóvenes y adultos para el “cupo”[2]
, y por consiguiente, a todos los hombres que salían del cine los metían en un
camión, que retrocedían para dejar la palangana cubriendo la puerta de salida del
cine.
Este
hecho causó gran malestar entre los padres de familia que tenían que ir a
hablar con los altos jefes de la Zona Militar para que dejaran libres a sus
hijos, que eran estudiantes y los adultos porque tenían que trabajar para
sostener a sus familias.
En
esta época los militares, eran los amos y señores de todo el territorio de
Guatemala
Algunos
jóvenes fueron acribillados en las calles por el ejército, según refirieron
algunos vecinos, como el hijo de don Carlos Sise, de Rafael Guerra (El Gancho),
el joven Barrascout, etc. Asimismo, en ese tiempo, secuestraron a don Pedro
López y cerraron los restaurantes Nelly, El Favorito y el Dany.
Otra
de las causas del ocaso del cine, fue por la entrada de la TV por cable a Petén, como sucedió con la mayoría de cines
del país.
Los
primeros proyectores los vendió doña Flora a don Juvenal Mendoza que los llevó
a La Libertad. Los Súper Simplex fueron robados y vendidos en Belice, y los
últimos, los vendió en Guatemala, cuando su hijo Manuel estaba de gira con Los
Phoenix, del cual era su dueño y Director. Ahora las sillas nunca se
rescataron.
Doña
Flora Pinelo de Táger nació el 8 de febrero de 1910 y falleció el 19 de marzo
del 2005, por otro lado, don Manuel Táger Samos nació el 10 de octubre de 1907
y falleció 27 de febrero de
1984. Doña Flora sostuvo el cine por más de 24 años más, después del
fallecimiento de su esposo.
FUENTES
·
Cambranes, Felipe. 2016. Contacto
personal. 2 de junio de 2016
·
Tager Ozaeta, Manuel Eduardo. Contacto
personal. 5 de junio de 2017
·
Táger Pinelo, Manuel Eduardo. Contacto
personal. 28 de mayo de 2016
·
Torres Romero, Carlos Julián. Contacto
personal. 2 de junio de 2016
·
Vásquez Kilkán. Carlos. Contacto personal. 31 de mayo de 2016
[1]
Empaque de madera, con cartones que se utiliza para transportar objetos
delicados.
[2]
Servicio militar obligatorio.
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