Relatos

Marco Tulio Pinelo López



  BREVES PINCELADAS BIOGRÁFICAS

 RAÚL GILBERTO UCK BAÑOS

 CIUDAD FLORES, PETÉN 3 DE FEBRERO DE 2008

 PARA LAURITA UCK
DE MARCO TULIO PINELO
3 DE FEBRERO DE 2008




LAURA PATRICIA UCK FRANCO
Tu papá es un buen hombre, es tan bueno el pobre que si le piden el único riñón que tiene, lo otorgaría.  El recuerdo que tenía de él de su juventud, era con su cara llena de buen músculo querendón, que desapareció por el tiempo inexorable que en todo camino deja huella y dejó en él una cara diferente que los años se han encargado de esmerilarle y que a todos, tarde o temprano, nos hará a nosotros, lo mismo.
Vive de milagro con todos los tubos que le dejaron adentro del cuerpo por el paso del torrente sanguíneo de la diálisis. De la operación de la columna vertebral salió bien librado porque es de “hueso duro colorado”, ya que, tampoco, el dengue, la enfermedad llamada quiebrahuesos, lo fulminó.  Para volver a caminar después de la operación de la columna vertebral se arrastró como las culebras y solamente su tenacidad lo hizo, nuevamente, ponerse de pie y dar los pasos.
Aparenta que no camina bien, pero tiene una energía casi mágica.  Cuando no quiere llegar al punto establecido las canillas se le traban más, pero, si es por abrazar a su hija, creo que volaría.
       Es escurridizo y desaparece entre las paredes y las puertas como gato montés, tal vez esto lo aprendió en los montes de la selva petenera cuando estuvo en Carmelita y Dos Lagunas en los trabajos del petróleo.
       Pasó una niñez sufrida, pero en su juventud gozó viendo a las que le gustaban, porque nunca les dijo nada, como en el caso de mi prima Elsa Isidra. Comprenderlo no es difícil, lo mismo que estar a su lado, por esa razón las mujeres que ha tenido han confundido su bondad con la tontera.


RAÚL UCK BAÑOS

       Ama a sus hijos en general, pero especialmente a Laurita que la tiene en su memoria y en su boca.  Le fascina la música de marimba, y es tan bueno con la intuición que hasta amanece silbando una melodía que cuando llega a la fiesta esa música le da la bienvenida.  “Si yo te bajara el Sol quemadota que te daba, aba”.....
Goza oyendo la forma de hablar de la juventud petenera actual, con su lenguaje escatológico de las malas palabras y las expresiones duras de malacrianza y de amor fraternal, pero lo que más le fascina es la cultura de la civilización Maya.  Parece que se quedó estancado en el tiempo y en el espacio viendo como los Mayas observaban los movimientos de los astros, prediciendo eclipses, equinoccios y solsticios, recolectando plantas medicinales, o sorprendido viendo el juego de pelota maya.
Es amigo del petenero, ya que en los EEUU le dio protección y trabajo, techo y comida a muchos de ellos, entre ellos, a Tito Obando que lo ayudó como a un hijo, ya que le solucionó múltiples problemas. Ayudó a varios mejicanos y en USA lo llamaban “el pioner”,  así como, también, es defensor de los animales selváticos como El Tigre, de carne y hueso a quien ayudó para sacar su poemario, porque él mismo cuando estuvo en Retalhuleu aprendiendo la telegrafía fue El Simio cuando fue boxeador.
No duda en darle la mano al necesitado y tiene un séquito de amigos peteneros que lo estiman como Tito Obando, el Negro Ozaeta, Ramón Zetina, Lupe Castellanos, Armando Ozaeta (Caleco), Carlos Manzanero a quién crió como a un hijo (sobrino de María Luisa), así como, a David el Portorro, Hugo Furlán (hijo del Padre Chemita), uno de los cantantes de la Rondalla de la Contraloría de Cuentas y otros a quienes colocó en los EEUU.

 SU INTRANQUILIDAD
       No está tranquilo en ningún lugar, porque quisiera que su hija estuviera con él viviendo sus vivencias. Quiere tragarse la historia petenera y estar en todos los lugares al mismo tiempo. Se embebe con todo el olor de humedad, del monte, de chicle, de madera, de chibe (pacayas), palmito, cochán, de cocina petenera y aún conserva el olor de zorro, el guaro petenero de los Gutiérrez, de la mixtelita petenera, del cericote, de las galletitas de almidón, del atol de macal y de plátano.  Se ríe cuando se recuerda del cocinero Negro de Livingston cuando estuvo en la Sun Oil Company.
 Raúl, ha sido una persona que ha trazado su vida y él mismo se hizo sólo. Me relató sus vivencias con una total  sencillez, la cual, se le caían las palabras de la boca como caldo en labios dormidos.

 LUGAR DE NACIMIENTO
 Raúl Uck nació en la Isla de Flores, el ojo del quetzal centroamericano, sus padres fueron don Manuel Uck y doña María Baños de Uck.  Desde niño su padre se lo llevaba al monte a fabricar cal y adobes, a donde iba sin su gusto y gana, porque él creía que no merecía ésto, pero que le sirvió para fortalecer su carácter.  Él aprendió a nadar en la laguna y agarró pultáas, sardinas, tortugas y pescó blancos y pescados dejados por malaches. Hizo cuevas en el tzil y caminos en el polol.  En el parque jugó encantos.

 MIGUEL UCK, PIEZA CLAVE PARA SU SUPERACIÓN
      Quien vio su potencial intelectual fue su tío Miguel Uck que era perito agrónomo, y fue quien lo sacó de los lazos de su padre (del monte) y se lo llevó a su oficina de contabilidad para aprender el oficio de tenedor de libros y el de escribir a máquina, hoy se le llama a este oficio de computación. 
Fue don Pilar Puga quien se lo llevó al correo para que aprendiera esta profesión y allí empezó a trotar entre las calles y callejones de la Isla de Flores, y eso le encantó porque le gusta comadrear y enterarse de la vida de medio mundo, pero especialmente de las patojas. Allí en el correo estaba el hijo de don Pilar Oscar René y Chepe Pinelo.
Desde niño le gustaron las Tager (señoritas de origen libanés): Así somos los mestizos de piel cobriza que nos gusta el color blanco con pelos de elote y a las canches, los negros, ya que, nadie está de acuerdo con su color. Los negros quieren ser blancos como Michael  Jackson que quedó con una naricita de pichoncito de niño y con un rostro de mujercita, y los blancos quieren ser morenos, por esa razón se andan quemando en las playas del trópico y usando una serie de cremas bronceadoras.
Don Pilar le enseñó todo lo que él podía hacer, tomando en cuenta el quehacer de esa oficina de correos, que era de tercera categoría, no cabe duda que lo que él quería, era descargarse del oficio, porque le gustaban los traguitos, según Raúl.  Raúl Uck ganaba en ese entonces Q 35.00 al mes, lo que le alcanzaba para sus menesteres, porque todo lo demás lo compartía con su familia.

 LOS BOLITOS DEL CORREO Y TELÉGRAFOS
      Coño, dice Raúl en ese tiempo si se chupaba a lo macizo, comenzando con don Pilar Puga: el bolo mayor, de allí seguía Manuel Booy el que nunca tenía ningún centavo y que hacía turnos por un quetzal, seguía Manuelito Morales Baldizón, después Dieguito Penados (un blanco con tirantes), después Dieguito Ayala, de allí seguía yo, pero yo no chupaba. Entre los telegrafistas estaban Herculano Romeo García, Chico Porras. Donde chupaban era con don Fumanché (don Felipe Penados, el papá de Alejandro y Beto).

 SU VIAJE A LA CAPITAL
Cuando ya Raúl dominaba el oficio, según don Pilar, éste lo mandó a la Capital para que se examinara para conseguir un mejor trabajo, y lo recomendó con su amigo Manuel Barillas, pero este se dio cuenta que al examinarlo todavía no estaba competente, porque en Petén solamente trabajaban con una frecuencia, a lo que Manuel Barillas le dijo que no estaba listo aún y lo mandó para Retalhuleu a especializarse, con la protección de don Felipe Najarro, un señor que había trabajado en la Aduana de la Administración de Rentas de Flores, Petén.
En ese municipio que le dicen la Capital del Mundo. ¿No sé por qué razón?, porque es un pueblo triste que lo único bueno que tiene son los conciertos de marimba los domingos en el parque y la familia Cristiani.  Allí estudió telegrafía y además, trabajó con don Felipe Najarro de su ayudante en la carnicería. Tenía que levantarse a las cuatro de la mañana y cargar las brutas piernas de res. En ese entonces su hijo Hugo descansó. Además, se dedicó al boxeo y boxeó con zapatos tenis y playeras prestadas.  Le decían el Simio por su cara amonada simpática. Eso a él le venía flojo o se la “pelaba” como decían en su pueblo natal, Flores.

 LA ANITA
        Ya graduado vino a pasar las vacaciones por dos semanas a Petén y de allí se fue a visitar a su madre y hermana a Carmelita, Petén, un campo chiclero ubicado en la reserva de la Biosfera Maya, RBM, donde llegaba tres veces a la semana el avión de la AVIATECA para recoger el chicle.  Carmelita era “La tierra del chicle de primera”.
En esta población se hizo amigo del maestro Héctor Fion Garma, de don Asisclo (Ico) Alvarado, Gabino Maza y Rómulo Ozaeta, quienes, como eran de Flores, se conocían. Las cantinas de esa época era la de Tono Sin, Norberto Montenegro, Agustín Crasborn y de don Agustín Mazá, que era el único que tenía rockola y planta eléctrica. Norberto Montenegro le hacía de radio operador en AVIATECA cuando no estaba el titular, dando los datos climatológicos, así como el manifiesto del día de vuelo.
Para ir a ver el avión y a los viajantes pasajeros que venían de Flores y la Capital, la gente de Carmelita se vestía con sus mejores galas. Allí vivían los Crasborn, Aldecoa, Ozaeta, Hernández y otras familias de hijas bonitas que parecían europeas. Eran unos pimpollos en la selva petenera.
Fue al nomás bajar del avión con sus anteojos Ray Ban y su cara de play boy, cara mezcla de nativo con español, como Charles Bronson, cuando Anita, la señorita más linda del lugar le echó el ojo y dijo “con este hombre me quedo y me voy a la chingada de este lugar, que no es para mí”. En ese entonces no se imaginaba dónde iría a parar.
¿Quién era Anita? Ella era hija de don Agustín Mazá Montero y de doña Chonita (Concepción) Trujillo, familia respetada del lugar. Don Agustín tenía su rancho con ganado, era contratista de chicle, tenía tienda y era poeta; publicaba sus poemas en el periódico El Imparcial y los declamaba en la Radio Petén, cuando empezaba a sonar.
A todos sus hijos los había mandado a estudiar a la Capital, donde también tenía casa. Anita era una jovencita adolescente, muy bella, de suave piel, ojos aterciopelados, labios fragantes, mejillas soñadoras, un carácter agradable y una voz que atraía al interlocutor porque era musical, es decir con un sex apeal bien llamativo.
Estaba en su adolescencia, esa edad donde la vida es soñar con alguien que viene del cielo, en avión y que se lo puede llevar a uno, fuera del monte. Muchas veces, a buscar su jodida…
En ese tiempo estudiaba en el Colegio Sagrado Corazón, uno de los mejores colegios de la Capital y fue a través de papelitos que Anita contactó a Raúl: “Yo quiero ser tu amiga”, decía uno de ellos, y después: “Yo quiero ser tu novia, a lo que Raúl contestaba: “Tú también me gustas”.  Ella tenía 16 años y Raúl, 20.   Eran hechos el uno para el otro, en ese tiempo. Dos polos de energía contraria.
 Fue en la casa de Caleco, (Armando Ozaeta), donde por fin se vieron a solas y fue la sola atracción de dos jóvenes del sexo opuesto que se atraían como el imán. Por fin, a solas, se apretaron, se sobijearan y acicalaron, hasta el punto que Raúl se olvidó por un momento de Estela Tejeda, su novia de la Capital, a quien le había hecho tantas promesas de amor eterno. 
De repente, cuando el padre de Anita se enteró de sus amores borrascosos, la golpeó y ésta ni lerda ni perezosa, agarró su maletita y se fue a meter a la casa de Raúl: “!Raúl, yo me quiero quedar contigo!”, le dijo, con una voz que derramaba feromonas. No quiero regresar a mi casa, porque mi papá me mata, repitió, como cayéndosele los labios de amor hacia Raúl.  Este aunque la deseaba se agüevó y se le removieron todos los hijares. Raúl, que quedó petrificado le dijo, pero Anita, lo nuestro no puede ser, hay que madurar más este asunto. ¡Qué madurar ni que madurar le contestó, nosotros nos amamos y esto es suficiente!  Yo la deseaba con todas mis fuerzas, decía Raúl entre sí, pero el sentido común me decía que no la aceptara.
Entonces, intervino la mamá de Raúl, porque la chica le era simpática y agradable, y exclamó: ¡Pobrecita Raúl! que se quedé aquí contigo le dijo, que allí le dejo la camita de varitas de cordoncillo con todo y colchón de paja para que duerma en ella.
Así son las madres alcahuetas que, hacen cualquier cosa para que su hijo goce la vida con lo mejor que se le presenta en el monte, donde “los chombos son palomas”, aunque no era este el caso, porque Anita era un bombón de 16 años.  Allí fue donde me cagué en la madre que me parió, dijo Raúl, porque mis planes cambiaban en segundos y todo por una carita bonita angelical y un cuerpo sensacional apetecible. ¡Qué chingados se dijo Raúl, para eso es la vida!  Esa noche Raúl, recorrió el buen camino como el poema español de García Lorca que dice: Esa noche recorrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. Y no quiero decir por hombre las cosas que ella me dijo, la luz del entendimiento me hacen muy comedido...

 LAS REYERTAS Y LOS TRAGOS
      A Raúl no le gustaba el aguardiente a borbollones, aunque tal vez sí.  Tal vez, de pensar en las grandes borracheras de su señor padre en la Isla, donde verdaderamente se celebran las borracheras con gritos y discursos en la calle para que todos se enteraran que uno es muy hombre y le sobra el pisto para embriagarse, él se abstenía. 
Pero, como, “a todo santo se le llega su hora y a todo coche  su sábado”, llegó el día que Raúl se juntó con sus amigos a echarse un par de chelas. 
“No seas miedoso le dijeron, o le tenés miedo a tu mujer”. El petenero es cabrón, burlesco y sarcástico y le molestaba que Raúl tuviera una mujer tan linda en pleno monte, mientras ellos se auto complacían con la manuela, Raúl gozaba con su mujercita bonita. Estaba en el momento de las cervezas cuando le fueron con el chisme a Anita que Raúl estaba con los amigos hablando babosadas, entonces ella se encabronó y le llegó a reclamar, delante de todos. En la cultura machista indoamericana, esto es algo que no se puede tolerar de las mujeres a quienes se les da todo, pero no para que lo dejen a uno públicamente en la vergüenza.
 Anita lo insultó y salió corriendo, mientras Raúl sintió que la sangre le hervía por todo el cuerpo, por lo que, salió corriendo detrás de ella. ¡Ojalá te agarre cabrona, decía en sus adentros!, mientras cesaba de la carrera. La sangre le hervía dentro del cuerpo, por la deshonra que le había dado delante de sus amigos. Al fin la pescó y se la llevó arrastrada del pelo a su casa. Después de una serie de explicaciones y aclaraciones sobre el asunto. Ninguno de los dos ponía atención de las disculpas, porque todo se reclamaba a gritos. 
 Nos vamos a Flores, le dijo Raúl que ya el avión va a despegar dentro de un rato.  Yo no me voy le dijo. Ándate a tu pueblo con tu gente le repitió. Vámonos Anita, le repitió  - si yo te amo, te quiero...  Ella no escuchó razones, por lo que, Raúl ante la pérdida del avión de AVIATECA, agarró su maletín y echó dentro de él las tres mudadas que cargaba y se dirigió hacia el avión. Anita, se fue detrás de él y en el camino maquinó: ¿cómo hago para detener a este hombre que amo y al mismo tiempo quiero vengarme. Y ni lerda ni perezosa, porque no era tan bruta, le dijo al policía Julio Velásquez que, su marido Raúl Uck la había arrastrado y golpeado, y que iba en ese avión, por lo que éste subió al avión con ella a sacarlo. 

 LA BRONCA EN EL AVIÓN
 A la insistencia del policía y los reclamos de Anita, Raúl optó por salir del avión de buena forma. Ya cerca de la puerta el policía, haciéndose el machito delante de todos, lo empujó para afuera para hacer sentir su autoridad, ya que, como nunca hacía nada, sino comer y cobrar, esto era algo que le daba cierto prestigio. Ante esto, Raúl lo agarró a piñazos, como él mismo me dijo, y es que no hay que olvidar que él era boxeador cuando estuvo en Retalhuleu: El Simio. El policía Julio Velásquez era levantador de pesas, pero Raúl era diestro como boxeador.
Los ojos se lo dejó pupusos (rojos) por los golpes, como decimos por aquí, por lo que lo metieron al calabozo. La cárcel era un ranchito de guano (palma de manaco), por lo que Raúl hizo un hoyo a dentro del guano por donde se salió como hueche y se fue para su casa. Al otro día no hubo ningún reclamo y ya Raúl reconciliado con Anita se fueron para Ciudad Flores, Petén, en el próximo vuelo del avión.

 EL REGRESO A CIUDAD FLORES
       A su regreso a la cabecera petenera, vivió con su tía Tina Baños, durante unos cuatro meses. Fue precisamente en los años 1958, cuando el autor de este relato cursaba el 6to. Grado de la escuela primara, pero no conocí a la tal Anita, la que me hubiera gustado verla, porque mi hermano Arnoldo se había enamorado de ella. Todavía la recordaba  con nostalgia y otros sentimientos húmedos.
Ya, en Flores consiguió trabajo de telegrafista, ya que, don Pilar Puga se encargó de recomendarlo, ya que tenía su diploma. El trabajo se lo dieron rápido, pero nunca le gustó a Raúl por el inmenso calor que hacía y donde no había ventiladores. El grueso sudor de su frente mojaba los telegramas, por lo que tenía que repetirlos una y otra vez en la vieja máquina de escribir Rémington de los años 40. Si es que aguantaba ese trabajo era por el nuevo compromiso de casado que había adquirido.

LA ESPINA DE TROTADOR Y LA BÚSQUEDA DE POSIBILIDADES
          En este trabajo Raúl se desesperaba y rogaba al Señor de Esquipulas que lo sacara de allí y como este hombre nació con la picha parada, la suerte le vino como anillo al dedo. Resulta que, él cuando estuvo en Carmelita se dio cuenta que los trabajadores de las compañías petroleras ganaban buen dinero, por lo que, en este trabajo había dirigido sus baterías. Un día soleado llegó al telégrafo Enrique Alvarado, hijo de don Manuel Alvarado y quien trabajaba en la Petrolera Sun Oil Company de Dos Lagunas, a dejar unos telegramas, por lo que, Raúl le dijo: ¿por qué no me llevas a trabajar contigo a la petrolera? Lo que pasa es que, allí no hay trabajo para tí, respondió. Allí hay camioneros, tractoristas, cadeneros, topógrafos, de mantenimiento, etc., pero no se necesitan radiotelegrafistas, le respondió. Pero, veré que puedo hacer por tí. Llévame le volvió a increpar Raúl, yo trabajo de lo que sea, lo que quiero es salir de este infierno porque esta oficina es un horno. - ¡Por favor coño, le dijo!, como una súplica.
En otra oportunidad que llegó Quique Alvarado le dijo a Raúl, van a traer un equipo de radio los gringos y allí si hay trabajo para ti.  

DOS LAGUNAS
       Este era el lugar a donde Raúl Uck se iría a una nueva etapa de su vida. En ese tiempo era un campamento chiclero, donde había dos aguadas llenas de lagartos y patos silvestres, y se ubicaban los contratistas: Filadelfo Fion Garma, Paco Baldizón Marroquín y José Mendoza Ferrera. Allí llegaba el avión de AVIATECA tres veces por semana para recoger el chicle y llevar y traer chicleros. Rubén López era el operador de radio y Chema Ozaeta Garma era su ayudante.
Allí fue donde también se ubicó la compañía petrolera Sun Oil Company y que tenía como 350 trabajadores, entre brecheros, monteros, topógrafos, cadeneros, tractoristas, de mantenimiento (trabajadores de machete), etc.  Abundaban los árboles de chico zapote, caobas y cedros centenarios. Además, de las 450 especies arbóreas de Petén y de la infinidad de relaciones de las especies en los ecosistemas lacustres y del bosque. 
Fue esta compañía petrolera que construyó la pista de aterrizaje para que aterrizara el avión Tango que llevaría los tractores DC 8, 10 y 18 para construir los “trocopases” (Truck and pass).

 SUERTE DE ATARANTADO
       Al poco tiempo se fue Raúl a la petrolera Sun Oil Company y tuvo que manejar el equipo de radio que ni siquiera conocía. Como Dios lo ayudó le encontró el modo al equipo con la ayuda de los gringos. Raúl pronto necesitaba otra ocupación porque ésta le quedaba chiquita. Su pie de chucho le exigía más, porque siempre creyó que su inteligencia estaba para tener mejores empleos.
Sentía que se asfixiaba en ese campamento y solicitó ir al monte a disfrutar de la naturaleza. Fue allí donde tuvo que cargar unos rollos de metal con el barreno donde perforaban la tierra en busca de petróleo. Él, prácticamente, era un “burro de carga”, como él mismo decía. Este trabajo, en realidad, era demasiado pesado para él que no estaba acostumbrado a esto.
 Nuevamente logró que lo pusieran a manejar un tractor DC 18, lo cual lo hacía verse como un enanito dentro de una nave gigantesca. Aunque no se crea, todo lo bueno, por más que sea bueno, le aburría, así que a Raúl le aburrieron ver a los monos, jaguares, panteras negras, dantos, coches de monte, cojolitos, pavos ocelados, tepezcuintles, faisanes, gallinitas de monte en las montañas vírgenes, etc.. Le aburrió el olor al monte, a xate, pimienta y henequén. Le aburría la carne rica de tepezcuintle, del pavo ocelado, de venado, etc. Además, en la selva había tomates, aguacates, maizales, mango, cacao, papaya, chico zapote, guayas, jocote tronador, plátano y toda clase de frutas, brotada de las semillas de los campamentos chicleros. ¿Qué más quería?
 Esto también lo aburrió y le solicitó a Beto, un negro de Livingston, el cocinero chef de la compañía, que lo aceptara en la cocina como ayudante. Este pardo no hablaba bien el español y hacía solamente bu, bu, bu, y en su jeringonza se hacía entender que no lo aceptaba, porque ya tenía un ayudante. 
Raúl siguió trabajando como “el burro de carga” con los gringos llevándoles todos los pertrechos con las enormes nubes de zancudos que le rodeaban la cara y le zumbaban cerca de los oídos. Los tábanos: amarillos, negros o congas y muleros, los colmoyotes y toda clase de bichos, insectos  que hacían casi imposible la vida en la selva. Lo único agradable era oír el triste canto de la mancolola, la melodía de las serpientes en celo, las reyertas de los saraguates y mico-arañas, el canto mágico de los pájaros y la suave piel y besos de Anita en las noches de lluvia y de luna.

 UNA CIUDAD MAYA ENTERRADA EN LA SELVA
 En cierta oportunidad, cuenta, venía con el gringo apodado Pico Fino, cuando se fueron los dos adentro de un hoyo. Esta cueva resultó ser una construcción maya con una serie de grabados con jeroglíficos. De este hallazgo dieron parte al Instituto de Antropología e Historia, IDAEH, y vinieron a hacer los estudios de esta construcción arqueológica. El diagrama de estas pirámides y templos se lo presté a Carlos Mendoza Hidalgo y éste se quedó con él, en otras palabras, me lo robó, me dijo.
Y es que, toda esa zona se encuentra entre los sitios arqueológicos, como Naachtún Dos Lagunas, Manantial, Ixcán Río o Río Azul, Tintal, Nakbé, La Muralla, Mirador, con las respectivas calzadas de comunicación, entre ellas.
La Sun Oil Company tenía tres barrenos de 300 pies de longitud. Además, de esta compañía estaba la TEXACO, Ray Flex y otra, quienes perforaron en Dos Lagunas, La Libertad y El Naranjo cerca de 90 pozos petroleros que después sellaron.
Ahora el precio del petróleo está por las nubes y Petén sufre los embates de estos precios elevados. ¿Para quién los guardaron?  ¿Qué contratos harían las autoridades de ese tiempo?
En una oportunidad le habló a John Gatlin, (Bu-Bu), el negro de Livington para que lo dejara por unos días de ayudante en la cocina porque estaba cansado de trabajar en el monte, a lo que accedió y le permitió este empleo, cuando en ese puesto estaba otro negrito llamado Mauricio y quien tuvo que irse al monte, porque su plaza quedó ocupada por Raúl. Este pobre Negro lloraba en el monte, porque le tenía miedo a las culebras, tigres, leones, saraguates y las tarántulas. A Raúl le lloraba para que le devolviera el trabajo. Raúl pronto se ganó la simpatía del Negro Beto porque aseaba muy bien la cocina y el Negro estuvo muy contento con él.
Aquí Raúl engordó como un marranito, además le permitía mandarle café y latas de frutas a su madre a Flores. Regalame una lata de café para mi mamá, le decía al gringo y agarraba diez. Bobo, pero no pendejo.

 LOS BAILES CON MARIMBA
       No se sabe de dónde salió ni a quién se la compraron, el asunto es que apareció una marimba que nos servía para entretenernos y alegrar nuestras fiestas. Era una marimba grande de una sola fila de teclas. Entre los músicos estaba Luis Zetina Chan, Arturo Pérez, Ezequiel Zetina y Raúl Uck. A veces también bailaban con la música de la  radio de AVIATECA, que captaba la TGW.
En estas fiestas los gringos bailaban con nuestras mujeres y una de las más apetecidas era mi mujer: Anita, que estaba bien  rechula la recabrona.

LA CANTINA
        En los campos chicleros era prohibida la venta de aguardiente, pero el hombre siempre se las ha ingeniado para burlar las leyes, máxime si se trata de la bebida espirituosa que calienta las arterias y venas, hace latir  al corazón más aceleradamente y le da valor a los débiles, sumisos y tímidos para que se expresen.
En esta época había una única cantina y era de doña Teodora Arias, aquella señora que después tuvo su cantinita frente a la Radio Tikal en Flores. Allí precisamente era donde se adquiría El Zorro, (marca del aguardiente de Petén).

SU VIAJE PARA LOS ESTADOS UNIDOS
      Como todo tiene su fin, la compañía petrolera cerró sus operaciones en Guatemala y liquidaron a todos los trabajadores, a excepción de Raúl Uck que habían visto los gringos en él un gran potencial. Estos le dejaron $ 1,000,00 (mil dólares), mientras se iba para Gringolandia y con ese dinero hizo su casita en la Colonia El Milagro de la Capital. Al poco tiempo, le enviaron los pasaportes y le dijeron que se presentara en la embajada gringa donde le daría los visados. El pasaporte era para él, Anita y sus dos hijos, pero, él decidió primero irse sólo a probar. La casita se las dejó a sus suegros para que la alquilaran y se ayudaran.
Los gringos no le fallaron, lo recibieron bien y le ofrecieron trabajo en Texas, donde tenían  el negocio del petróleo. Raúl ya no se quiso irse a Texas y se quedó en Miami.
El gringo John Gatlin lo recomendó en la comuna y pronto empezó a trabajar recogiendo basura en un camión con un negro. El trabajo era duro y solo dos días aguantó. Luego pidió trabajo de mecánico y se lo dieron, y empezó a limpiar grandes áreas de pisos llenos de aceite, aunque lo hacía bien, no le gustaba. Después lo mandaron a limpiar piezas de maquinaria. 
Un domingo que salió a pasear vio un edificio que construían en el centro de la ciudad, y se dijo para sí mismo: ¡allí quiero trabajar!.  

EN LAS NUBES CON SU SUERTE
        Renunció al trabajo que tenía y solicitó este otro empleo en el mismo Miami, recomendado por la comuna de la ciudad. Este se lo dieron pronto y comenzó su trabajo en las alturas, donde solo trabajaban italianos y portugueses, porque los gringos no se arriesgaban en este duro trabajo de fundidor de concreto. Aquí viene la contradicción del asunto, ¿Por qué razón están sacando a inmigrantes de los USA, que hacen los trabajos en la agricultura y la construcción que los gringos no quieren hacer?
Aquí comenzó a trabajar en las alturas echando concreto en diferentes edificios de ciudades en la Florida. Además, trabajó en Miami City, Miami Beach en la calle Lincoln, Hollywood, Florida en Bay Harbor, West Pal Beach, etc.
Recuerda los hoteles de hasta los 60 pisos.  Esto sucedió, del año 1964 a 1970, en la Compañía Moses Herman Construction Company.

 VIAJE A OREGÓN
        La compañía donde trabajaba hizo contrato con otra compañía y lo envió a Oregón en una de las plantas más grandes de los EEUU que se llamaba Troyan Nuclear Plant.  Del aeropuerto lo llevaron a ver la construcción donde trabajaría y donde observó la torre de 729 pies. Las nubes pasaban en medio de la torre. En la oficina le dieron las instrucciones del trabajo. Y como no hablaba inglés, se las ingenió para desarrollar este trabajo con prontitud y responsabilidad.
Hacía un frío de la chingada y Raúl no sólo temblaba del miedo de las alturas, sino de las bajas temperaturas. Los calentaban con fogarones de gas les aventaban fuego para que no se congelaran. Las nubes pasaban debajo de la torre. Al poco tiempo, se acostumbró a las alturas, pero le aburría estar echando concreto con la maquinaria y pidió trabajo en la carpintería. Nuca estaba tranquilo en cualquier actividad, por lo quería estar siempre probando. Aquí se trataba de hacer formaletas. Es el trabajo rústico de carpintería, pero tenía que estar bien hecho.
Aquí empezó a estudiar inglés y sacó 16 cursos de hig school. Se puede decir que se educó sólo. Aprendió aprendiendo.

 DE CONTRATISTA DE CONSTRUCCIÓN
Por su tenacidad e inteligencia, pronto consiguió mejores empleos hasta que él mismo fuera contratista al tener trabajadores desde su dirección.  Fue un Payrol officer. Trabajó en:
1. Oregón (Milwauki, Chacamas, Pórtland, Tualatin, Beavertown, Oregon City, Salen), 
2. Nueva York (Watertown, 
3. Nueva Jersey (Linden), 
4. Texas (Horizon City), 
5. Ohio (Cincinati, Toledo) y 
6. California.
Trabajó en Beberly Hill y conoció a muchos artistas que le pagaban muy bien. No le preguntaban cuánto, porque él cobraba muy barato. Todo este dinero le sirvió para pagarles el estudio a sus hijos que son excelentes profesionales y uno de ellos trabaja en la NASA.

SU VIDA SENTIMENTAL CON ANITA
         Anita con sus hijos pequeños fueron traídos por Raúl hacia los EEUU y allí los ubicó en la escuela, primero para que aprendieran inglés y luego para que continuaran sus estudios. Anita siguió siendo el centro de atracción donde llegaba y en el trabajo  fue muy chuleada y apetecida por los hombres que la rodearon, tanto que, un día la debilidad de la carne la derritió y cayó en brazos de un inmigrante. Ella abandonó a Raúl con sus dos hijos pequeñitos, Julio de 2 y Augusto de 6 años.
Raúl crió a sus hijos con amor y lágrimas, ante esta separación. Estaba realmente enamorado de Anita y no podía comprender que, lo hubiese dejado a él que la sacó del monte y ahora ella cuando ya estaba en la “gloria”, lo abandonara. ¡Mal paga el diablo a quien le sirve, se decía!  Raúl palió sus penas saltando en diferentes alcobas, pero esto solo aumentaba su tristeza.
En un poema desgarrador escribía su sentimiento hacia Anita:

DESPEDIDA

 Puedes irte, si quieres
De ti ya nada espero
Sembraste olvido en mí
Y ha germinado.

Ha muerto la ilusión
Ya no te quiero
Si vuelvo a ti de nuevo, es un pecado
No creas que al irme marcho triste.
Yo sé que reirás con mi abandono.

No pensaré jamás en tí
No me quisiste
No te guardo rencor, ni te perdono
Ya todo entre los dos ha terminado.

Mi amor lo asesinaste
Y yace muerto.

Sombras son nuestras almas de un pasado
Que abandonamos los dos
                      -.-

La pobre Anita le pidió después a Raúl que la perdonara, pero éste ya no la aceptó, aunque aún así, la confortaba cuando lo buscaba.  Raúl nunca dejó de quererla, pero de otra forma, por ser la madre de sus hijos. Un amor diferente de ternura y lástima.
“Las mujeres bonitas son como las chuchas (perras) en brama, me decía mi tía Carlota, la persiguen la chuchada, pero es el más grande es el que primero la posee y se queda con ella, cuando se aburre la deja y la agarra el siguiente más grande, hasta que llega al más chiquitito: el chucho indio flacoso”. Así le pasó a la pobre Anita, que caminó de brazo en brazo, buscando un amor como el de Raúl.  Primero se juntó con un negrito, luego se separó de él.  Luego, con un mejicano y luego con otro hasta que se separaron.  Después de esto, se hizo novia de un argentino y cuando estaba lista para irse con él, el mejicano la mató de tres tiros como la canción de Rosita Albírez y él después del asesinato la abrazó y, también, se suicidó.
Que esta historia sufrida en carne propia a mi buen amigo Raúl sirva para reencausar los pasos de quien anda en vericuetos del amor.

 ELVIRA, LA ÚNICA Y ÚLTIMA ESPOSA DE RAÚL UCK
 Raúl pasó un buen tiempo sólo, sin pensar en buscar mujer formal para formar un nuevo hogar, porque la herida que le dieron no cicatrizaba nunca. Pero, de repente se encontró con Elvira Franco Camarillo, una mujer latina, muy bonita, decente y trabajadora y con quien decidió rehacer su vida: una buena pata.  
Raúl se enamoró febrilmente de ella y viceversa. Los primeros años fueron de dulzura: ¡dónde estás que el Sol no te dé!  De este nuevo matrimonio nació Laurita Patricia, una adorable chiquilina que ahora vive en Orlando, Florida, USA, que estudia medicina y le gusta el canto.
Raúl con Elvira pasaron momentos inolvidables juntos y cuando nació Laurita viajaron a Petén. Ella apenas tenía 4 añitos; visitaron ciudad de Guatemala con todas sus atracciones turísticas como: Atitlán y otras, Petén: con Petencito (Paraíso escondido), San Andrés, San José, Melchor de Mencos. En esta visita, los parientes de Raúl le brindaron toda clase de agasajos y brindis. Raúl anda cargando con cariño los video-tape de estos viajes.
Todo Marchó bien por unos años, hasta que Raúl realizó un viaje, sólo, a Flores, Petén desde los USA y allí comenzó el martirio, porque sospechas infundadas nacieron de la manía que tiene Raúl de llamar por teléfono a sus amigas de infancia y de los regalitos que acostumbra obsequiar.
Allí comenzó su tragedia, me dijo. Yo siempre le afirmé que una mujer manifiesta sus celos porque lo quiere a uno, pero Elvira lo desesperó con sus celos infundados, que tuvieron que divorciarse, sin rencores y sin llantos, como dice la canción ranchera.  Yo creo que, Raúl se aburrió de ella por estos pleitos. Todo aburre en la vida cuando el amor se va, porque solamente el amor de madre, de los hijos y el de la tierra es muy difícil que se olvide.
Yo conocí a Elvira en uno de esos videos.  Me pareció una mujer guapa, hermosa, tranquila, de buenas costumbres y muy atractiva, pero donde manda Capitán no manda marinero, a Raúl se le hicieron difíciles estos reclamos que le hacía de día y noche, hasta que le hizo la vida imposible, por lo que se mudó a otra casa.
Ahora, aunque viven juntos, no están revueltos. Se apoyan el uno al otro, y son como dos hermanos fraternales, como Manco Capac y Mama Ocllo y donde todo lo hacen por el amor que le tienen a Laurita, ya que ella los quiere ver unidos.
El orgullo de Raúl son sus tres hijos que según me cuenta se llevan muy bien y se quieren. 

Fin del Capítulo
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Bueno Laurita hasta aquí llego con este relato. Me la pusiste muy difícil, porque tu papá es muy desesperado y yo no puedo escribir con presiones. A tu papá le encanta ahora el Uozo (anís), al agua espirituosa de los filósofos griegos, desde que nuevamente lo probó en Petén conmigo. Él dice que cocina, pero, lo que yo he probado, sino está salado está lleno de grasa. ¿No sé cómo no los ha envenenado a ustedes?  Ja, ja, ja, ja.

Te mando un abrazo y un beso cariñoso.

NOTA:
Lo que te relato es una reseña de lo que tu papá me contó en los tres días que estuvo en mi casa, porque su vida está llena de parrandas, paseos, compromisos, amores, huidas en secretas ventanas, vino, sinrazones, sobresaltos, etc.


Marco Tulio Pinelo López
Tel. 78765696/ 95


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